El término biker (motociclista en inglés) se refiere usualmente a una subcultura relacionada alrededor del motociclismo no deportivo, también conocido como Motorcycle Club, Clubes Motociclistas, Motociclismo Pandillero, Pandillas Motociclistas, etc., y que incluye desde los informales Riding Clubs hasta los más organizados Motor Clubs (MC) e incluso pandillas[1] criminales que se involucran en actividades delictivas denominadas 1% por ser una minoría dentro de la cultura biker. Usualmente son rockeros[2] y tienden a escuchar rock clásico, heavy metal, hardrock y otros géneros similares, así como a utilizar indumentaria características (pantalones, chaquetas y chalecos de cuero ó mesclilla y bandanas, así como ropa sexualmente provocativa en las mujeres),[3] el conducir motocicletas pandilleras como la Harley Davidson, y se les asocia con la cultura de la rebelión, la libertad sin límites y la anarquía.
Historia
Una gran porción de la iconografía que ha formado lo que por aquí llamamos 'cultura biker', tiene su origen en el final de la IIª Guerra Mundial y el regreso a casa de los soldados americanos que participaron en ella.
Partiendo del final de la misma, vamos a ver como se interrelacionan todos esos iconos, acerca de los cuales alguna vez todos nos hemos preguntado. Si me acompañáis en esta lectura, daremos un breve repaso al origen de las bandas de motoristas, las cruces de hierro, las pinturas y pin'ups en los depósitos de las motos, el sentimiento 'anti-japonés', las motos bobbers, choppers, trikes y en general toda esa miscelánea que ha formado lo que podríamos llamar 'rollo biker' y que en su mayoría tiene un origen militar.
Para intentar comenzar por el principio, vamos a situar nuestro punto de partida en la tarde del 16 de agosto de 1945. Una buena remesa de combatientes arriba al puerto de Nueva York a bordo de un carguero de la marina norteamericana. Las siluetas de los rascacielos recortadas contra el encendido color del atardecer y un lejano retumbar de tambores, hacen subir a cubierta a los dos mil soldados que viajan en el barco. Al poco, sirenas, vítores y pancartas saludan la llegada de los héroes, que tan sólo algunos días antes han luchado en una de las guerras más sangrientas de la historia.
La vuelta al hogar de los veteranos resultó ser agridulce, y su adaptación nada fácil. Sin duda se alegraban de encontrarse al fin en casa pero el país que ahora los aclamaba había cambiado enormemente durante los años de su ausencia. El mundo que estos ex-combatientes habían vivido durante la guerra era de torrentes de adrenalina y enfrentamiento diario con la muerte, y ahora la tranquila y pacífica vida que encontraron no fue fácilmente digerida. Esta situación generó entre muchos veteranos un desasosiego similar al que sentirían dos décadas más tarde los aturdidos soldados que regresaban del infierno de Vietnam. La moto, se convirtió en símbolo de ese malestar, y buscando revivir aquella emoción y paradójica libertad de los tiempos de la guerra, miles de veteranos se encontraron errando por las carreteras americanas en grupos, dando origen a las famosas bandas de motoristas (ver artículo "La divisa del 1%"), que incorporaban los conceptos de camaradería y honor traídos de la guerra. La moto, y en concreto una primera rudimentaria transformación apodada 'Bob Job', se reveló como el vehículo ideal para cualquier manifestación de rebeldía. Y bien cierto es que en aquella época de posguerra y nuevo afán consumista, la rebeldía tenía mucho que decir.





